divendres, 8 d’abril de 2011

ENTREVISTA A JORGE CARVAJAL (Médico creador de la Sintergética )

El doctor Jorge Carvajal insiste en recuperar el momento presente, porque allí es donde sucede la vida, esa corriente que ni debe ser empujada ni frenada, y a la que debemos lanzarnos para poder vivir en primera persona una vida con sentido.
Para él, vivir es aceptar todas las ocasiones como maestros, principalmente las dolorosas, porque el dolor sólo es un problema cuando huimos de él y dejamos que se convierta en sufrimiento. Los avances de este médico de renombre internacional están abriendo la puerta a una nueva medicina, llamada Sintergética, que no distingue entre medicina, conciencia y cultura. Su trabajo consiste en encontrar el común denominador entre los diferentes paradigmas médicos. En su maletín hay antibióticos, láser, caricias, conversación, meditación… porque cada paciente es diferente.
Se suele hablar de medicina convencional y medicinas alternativas pePor Alberto D. Fraile Oliver ro quizá es más apropiado hablar de medicinas complementarias.
Lo convencional y lo alternativo para mí no existe. Sólo existe aquello que es complementario. En la práctica, las medicinas son complementarias. En las facultades de medicina de hoy se enseñan muchos de los principios de las grandes tradiciones médicas del mundo, de la cosmovisión de las grandes culturas, y buena parte de los médicos convencionales son en cierta forma también médicos alternativos. Si hablas con los pacientes, acuden al médico convencional y también al médico alternativo. Yo me digo que la única alternativa es la vida y esa vida es el objetivo de todos nosotros como médicos.
Por poner un ejemplo de otra visión, ¿qué nos pueden aportar a la visión de la medicina occidental alopática los conocimientos de un paradigma diferente como el de la medicina tradicional china?
Nos lleva más allá de los órganos, más allá de la piel, más allá de la materia. Para mí la medicina tradicional china nos muestra ese campo de energía en el que nos movemos y en el que tenemos la vida, y nos demuestra que antes de cualquier alteración orgánica hay una alteración energética. La medicina occidental trata la materia, y la trata muy bien. Pero nosotros no terminamos en las moléculas. Hay un paradigma médico que se encarga de la energía y los campos de energía: la medicina china. Y un paradigma que va más allá y nos lleva al terreno de la información y en cuya cosmovisión incluye la visión de la conciencia, que es la medicina ayurvédica. Y luego está la medina de hoy que no es ni china, ni ayurvédica ni occidental, sino que es la medicina que necesita la gente. Una medicina de síntesis donde la ciencia y la conciencia se encuentran. Una medicina donde, por así decirlo, el cuerpo encuentra el alma. Y en la que encontramos que la enfermedad tiene un propósito y un sentido.
¿Qué papel juega la mente en el proceso de la salud y la enfermedad?
No sólo en el proceso de la salud y la enfermedad. Cuando estudiamos hoy en día la física, nos preguntamos si la materia existe, si tal cosa como la dualidad entre material y algo sutil puede existir. Para los físicos de vanguardia la materia es la hipótesis y la realidad es el campo. Y van más allá diciendo que hay un punto donde el campo que da origen a la materia y la energía es la propia mente. Los antiguos decían que el universo es mental. Yo me pregunto si todo esto que somos, incluso la materia, se origina en un patrón de organización de información o de conciencia que llamamos la mente ¿Qué sabemos de los efectos no locales de la conciencia? En algún punto la mente y el campo cuántico están interactuando, se están encontrando.
¿Cómo podemos aprender a relajarnos y aceptar la incertidumbre como un hecho?
Cuando nos metemos en el territorio del presente y allí descubrimos la presencia. Cuando encontramos no sólo un tiempo extenso sino también un tiempo intenso. Cuando la gente se relaja y abandona su mente es mucho más poderosa, porque no está en el pequeño sector de la conciencia consciente, sino que se sumerge en el océano del inconsciente, donde a su vez resuena con ese campo de todas esas posibilidades.
¿Cuáles son las terapias que usted emplea?
Yo soy médico convencional: empleo la cirugía y los antibióticos cuando es necesario, pero también utilizo las hierbas cuando hay que emplearlas, el láser y los campos magnéticos cuando son adecuados y la sanación espiritual si es conveniente… Toda medicina es un asunto de cómo te relacionas con el paciente: con una mirada, con un consejo, escuchando o con la reflexoterapia o el láser. Es un menú muy rico.
Estamos envueltos en una crisis de paradigma y parece como si nos rodearan los dolores de un parto.
La vida está hecha de crisis. El universo puede ser definido como un océano de caos con algunas islas de orden emergente. La crisis es la matriz del orden y condición para renacer. La crisis representa el proceso de muerte que nos lleva a la vida. El proceso de enfermedad que nos lleva a la salud. En la crisis, como en el caos, lo que veíamos como opuestos se unen y se convierten en complementarios y surgimos así a una nueva síntesis. Yo creo que estamos surgiendo, en el campo de la economía y en general en el campo de lo humano, a un nuevo nivel de conciencia. El todo planetario está emergiendo, no sólo nosotros como células humanas, sino todo Gaia: el contexto de este planeta inteligente está ascendiendo a un nuevo nivel de conciencia y estamos sumergidos en esa corriente. Podemos resistirnos a la corriente y sufrir o dejarnos llevar conscientemente por la corriente y convertirnos en ella y disfrutarla. Eso depende de nosotros. Si somos aprendices humildes y nos unimos de las manos con todos los reinos de la naturaleza y emergemos con responsabilidad y conciencia realmente esta crisis va a ser una crisis de un nuevo nacimiento.
¿Cómo se sana el alma?
El alma no se enferma: es lo que hay en ti permanente y perfecto. Cuando nadas contra tu propia corriente, hay un conflicto entre el alma y la personalidad, que se presenta al nivel de las emociones y éstas se precipitan sobre el cuerpo. La mayoría de enfermedades que observamos en la práctica clínica son enfermedades emocionales que han dejado sus huellas en el cuerpo físico. Y luego lo llamas úlcera o gastritis, pero es simplemente un reflejo en el espejo del cuerpo, y por mucho que limpiemos el espejo no vamos a mejorar la imagen de quien en él se mira. No se trata tanto de limpiar el espejo sino de mejorar la conciencia que se mira en el espejo del cuerpo.
¿Qué se debe hacer para encontrar esa conciencia?
No se encuentra, no se consigue. Tú eres esa conciencia. Quítate lo que sobra en ti y quedas idéntico a lo que tú eres: totalidad, armonía, salud, perfección… esa es tu naturaleza. No se trata de buscar, más bien de volvernos a reconocer por dentro, de aceptarnos como somos, con nuestras sombras y con nuestra luz, porque ellas hacen el colorido de la vida.
Ignoramos lo que somos, cuáles son nuestras necesidades y potencialidades, y eso hace que nuestra salud se vea perjudicada ¿Pero qué somos?
Hablamos del ser y no sabemos quiénes somos… pero esta pregunta no tiene respuesta; nosotros somos aquí y ahora. Somos un proceso dinámico, cambiante, que no se puede atrapar con palabras. Somos el sentir, el vivir, el amor, somos un verbo que se conjuga. No somos un estado sino un proceso en permanente cambio. Como un río, nunca eres igual a ti mismo, te estás renovando continuamente. Somos una corriente que se autorecrea y autorenueva. Cuando te abandonas, te conviertes en esa corriente que fluye a través de ti, que eres tú, y pasa a través de ti y fluye también hacia otros. O sea que el gran secreto es que no hay secretos. El encuentro es que hay que abandonar toda búsqueda. La conquista es que hay que renunciar.
¿Estamos preparados para ese cambio?
Absolutamente preparados, porque es un cambio personal, en la dinámica humana y social, en las relaciones con nuestros hijos, con la ciencia. Empieza a emerger la conciencia como el mínimo común denominador de todas las actividades humanas. Incluye un poquito de magia en nuestra vida cotidiana. Este cambio de todas maneras está ocurriendo con nosotros, pero va a ocurrir a pesar de nosotros.

¿Cómo cree que estaremos dentro de 50 años?
Yo soy muy optimista, creo que la Tierra no se va destruir otra vez. Las fronteras políticas y económicas se van disolviendo, la educación y la información ya no tienen fronteras. Internet transforma tan aceleradamente el planeta que vamos hacia una globalización, que no va ser homogeneizadora porque siguen teniendo mucha fuerza las diferencias que refuerzan la diversidad de la unidad. Ya no sabremos predecir lo que va ocurrir de aquí a 5 años. Es un mundo en alquimia, en ebullición. Hemos asistido a tal intensidad de cambios en la última década, más que en millones de años de historia en la Tierra. La Tierra misma ha cambiado, ha cambiado su clima, su atmósfera. Realmente hay problemas, pero creo que nos van a llevar a soluciones radicales, a una nueva humanidad.
¿Cuál es el detonante de esta transformación?
Yo veo la sed de una nueva cultura de hermandad, de una nueva edad de oro en la humanidad. Reconoceremos que la gente no se muere realmente y que su conciencia continúa. Cambiaremos nuestra visión de la muerte, no temeremos morir y no existirá tanta violencia. Desarrollaremos nuestro propio potencial en un ámbito de fraternidad. El poder de los medios de comunicación y de la opinión pública se va a convertir en el primer poder. La medicina va ser totalmente diferente, al involucrar la mente como principal instrumento terapéutico, conduciendo a la autogestión. No vamos a depender tanto de los expertos, sino que vamos a desarrollar medios de autogestión y tecnologías sencillas, baratas y no contaminantes. Vamos a poder ascender de las leyes de la materia a las leyes de la conciencia, que son más incluyentes y más ecológicas. En fin, yo soy un optimista convencido de que hay un gran despertar de la humanidad a una nueva Tierra.
Eso suena muy serio. ¿Dónde queda la alegría en todo esto?
La alegría es parte de la santidad. El sendero de la conciencia debe ser alegre. La responsabilidad debe fluir a través de la alegría. Cuando hay alegría, levedad y transparencia aparece la pasión, y el sendero de perfección es un sendero de pasión. Cuando hay reciprocidad hay amor y en el amor estamos en la fuente.
Por Alberto D. Fraile Oliver